Cómo Detectar Dificultades en el Aprendizaje

Además de la maestra, los padres también son capaces de advertir problemas en el aprendizaje. Observando sus comportamientos, pueden detectar anomalías y hacer la consulta correspondiente con un profesional.

Los años de preescolar no son sólo una etapa muy rica para la estimulación del juego y del desarrollo de los niños en todas las áreas. Además, constituyen un momento más que oportuno para detectar dificultades en el aprendizaje, corregirlas y evitar que esos problemas se “arrastren” hasta la escuela primaria.
En esta tarea, lo fundamental es observar a los niños de cerca y estar alerta a actitudes y comportamientos que resulten llamativos y puedan ser motivo de consulta. Ese trabajo de observación es, en gran medida, responsabilidad de la maestra y de los directivos escolares . Sin embargo, los padres también deben estar atentos a esas dificultades desde la casa. Existen muchas “señales” que ellos pueden advertir, sólo por el hecho de conocer a los chicos mejor que nadie.

Una vez descartados los factores fisiológicos mediante una consulta con un pediatra, existen algunas señales que sí pueden ser disparadoras de dificultades en el aprendizaje a los 4 o 5 años. Algunas de ellas pueden ser:

• Que se muestren demasiado inquietos, ansiosos o desesperados por hacer varias cosas al mismo tiempo.
• Que no controlen su cuerpo y se muestren torpes. La “explosión motora” es propia de los 2 o 3 años, pero a medida que los chicos crecen deben poder dominar sus movimientos y lograr que el cuerpo cobre una significación en el espacio.
• Que no hablen con un lenguaje comprensible para cualquier adulto (no sólo para los padres), siendo incapaces de armar frases con sentido que sean utilizadas en el momento adecuado.
• Que asuman una actitud demasiado rígida en el juego y no “pongan el cuerpo” en la actividad.
• Que se muestren apáticos o demasiado inhibidos.
• Que no logren integrarse con sus pares, ni compartir el juego.
Es importante aclarar, no obstante, que los síntomas son propios de cada chico y que es necesario evaluar cada caso para determinar si existe una dificultad o no. Muchas veces, puede tratarse de una disparidad madurativa y no de un problema real de aprendizaje.

 

Lic. Verónica Okrent
Psicopedagoga
ciapspanama@gmail.com

6151-6765

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