De Brujas, Elfos, Princesas y otros seres fantásticos

Quién ha dicho que solo a las princesas todo les sale bien? Y quién dijo que esas brujas, sus hechizos y magia hacen daño a los niños porque les infunden miedo?

Sería bueno retomar aquellos tiempos en que los niños terminaban el día con la lectura de un cuento. Los cuentos tienen una función muy importante en la vida de los niños (y de los niños que llevamos dentro!). Ésta es insustituible, ni siquiera por la televisión o historias realistas modernas, que por creencias infundadas de algunos adultos, intentan utilizar como reemplazo de las clásicas.

Los cuentos ayudan a desarrollar el intelecto del niño, estimulan la imaginación y ayudan a clarificar las emociones. Los cuentos son como las metáforas, entran por el cerebro límbico, equivalente a todo lo emocional. Nuestro cerebro guarda el pensamiento como por episodios condensados de imágenes, de manera que los cuentos por su naturaleza metafórica, se instalan como creencias.

Un buen cuento ayuda a reconocer las propias ansiedades, aspiraciones, dificultades y al mismo tiempo sugiere soluciones. A través de los cuentos el niño aprende sobre la naturaleza humana, que existe el bien y el mal. Sin los personajes malos, los niños pensarían que sólo ellos son malos cuando piensan o hacen algo malo, esto acabaría por destruir su autoconfianza.

Los padres tratan de evitar que se les hable de brujas, muerte o temores a sus hijos ya que prefieren evitarles el encuentro con lo negativo, incluso les niegan la posibilidad de sentir temor. Los cuentos clásicos, toman muy en serio estos temores. Los héroes se enfrentan a situaciones difíciles y obstáculos que solamente cuando los superan son merecedores de ese final feliz.

Todo esto se logra bajo la magia de los recursos literarios ya que desde el “Erase una vez”, “Había una vez” o “En un país muy lejano” hacemos ingresar al niño en un mundo que él entiende como no real, no aquí donde estamos nosotros, lo cual le permite vivenciar todo desde la seguridad de donde él se encuentra, a la vez que resolver sus propias inquietudes a través de los protagonistas y demás personajes ficticios.

Un niño puede leer un cuento, un adulto le puede leer el cuento a un niño, pero CONTAR el cuento, es tan importante como el mismo cuento, ya que la voz y expresión facial transmite nuestras creencias, lo que nos parece, le da vida a los personajes y enfatiza los mensajes que ayudan al niño a darle significado.

¿NO CREEN QUE HA LLEGADO LA HORA DE CONTAR UN CUENTO?

 

Patricia Bentolila, MSc.
ORIENTADORA FAMILIAR
Certificada por el Jensen Learning, Instituto de Neurociencia aplicada de San Diego y Cuenta Cuentos.

 

 

ONE COMMENT

  • Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folcloricos —tales como hadas, duendes, elfos, brujas, ogros, unicornios, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes — e incluir encantamientos, normalmente representados como una secuencia inverosimil de eventos. En el lenguaje contemporaneo, asi como fuera del contexto literario, el termino es utilizado para describir algo que esta vinculado con princesas. Por ello, existen expresiones tales como «un final de cuento de hadas» —un final feliz— o «un romance de cuento de hadas», aunque no todas las narraciones de esta clase terminan con un final feliz. De igual manera, en el aspecto coloquial un «cuento de hadas» puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria. Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los ninos pequenos, al compenetrar estos de forma facil y rapida con los personajes arquetipicos de cada historia.

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